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Informe.
"Son cientos, con una altura variable,
que en ocasiones supera los dos metros. Las hay solitarias,
en lugares recónditos del campo y cerca de cursos de
agua; otras se agrupan alrededor de antiguas tumbas o "chenques",
y también las hay dispuestas en alineamientos de varios
kilómetros", señaló el historiador
Demetrio Charalambous a "La Nueva Provincia". 
Indicó que su existencia es conocida desde hace sólo
unos pocos años en la zona; se las menciona en la página
web de la municipalidad de Coronel Pringles y en la de Sierra
de la Ventana como un potencial atractivo turístico,
aunque no existen hasta la actualidad referencias arqueológicas
que permitan conocer su función o antigüedad.
"Teníamos informes desde hace tiempo sobre la
existencia de menhires en la región, pero no contábamos
con la localización precisa" -agregó Charalambous-
"Por fin, hace poco, mi compañero de investigación
Horacio Dallas descubrió un conjunto grande al pie
del cerro Tres Picos, y allá me fui a examinarlo."
Charalambous fue distinguido con el premio nacional de ensayo
por su obra sobre navegaciones precolombinas, y ha filmado
un documental sobre arte totémico indígena desde
Alaska a Tierra del Fuego.
"Relevamos el sitio, que resultó ser más
extenso y complejo de lo esperado. El conjunto principal de
menhires compone la figura de un cuadrado, rodeado por otro
mayor. Pensamos que pudo haber tenido una función ceremonial.
En los alrededores hay filas de menhires dispuestos en línea
recta, todos con el canto apuntando en la misma dirección,
generalmente hacia la cumbre de un cerro visible en horizonte.
También hallamos un alineamiento de menhires que apunta
hacia una cueva elevada, muy destacada en el paisaje de las
sierras."
El Cashuati, nombre por el cual conocían los indígenas
a la Sierra de la Ventana, era el centro de reunión
de los caciques llegados de los más remotos lugares
de las pampas, el Río Negro y Neuquén. Sus cordones
montañosos albergan cuevas con pinturas rupestres -una
de ellas es la famosa "salamanca de Cura Malal"-,
pero no se había documentado hasta ahora la presencia
de una cultura megalítica en la región.
"En otro campo, distante unos diez kilómetros,
-señala el testimonio brindado a "La Nueva Provincia"-
encontramos una estructura de menhires similar a la primera.
Tiene la figura de un cuadrado perfecto, con otro más
pequeño al costado. El recinto mayor mide aproximadamente
15 metros de lado, y el menor, 6 metros. Es decir, que ambos
cuadrados se relacionan entre sí en razón de
2,5 a 1. También los menhires dispuestos en línea
recta están colocados a intervalos regulares, lo cual
sugiere la utilización de un patrón de medida
en estos antiguos emplazamientos."
También refiere el hallazgo de una especie de apacheta
en la cima de un pequeño cerro, hacia la cual apunta
el canto de un menhir aislado. Puede haber sido erigida como
adoratorio, aunque esto es sólo una suposición.
Charalambous señaló que hasta ahora los únicos
menhires conocidos en nuestro país eran los de Tafí
del Valle, en Tucumán, asociados a las culturas precolombinas
del noroeste argentino. Los de sierra de la Ventana no están
tallados, y pueden tener un origen independiente de aquéllas.
"En realidad, se asemejan mucho a los megalitos europeos."
-comenta- "Son de menor tamaño, pero la intención
general parece ser la misma: canalización de energías
telúricas y observación astral. Cabe pensar
en una difusión de la ingeniería megalítica
desde el Viejo Mundo hacia América en épocas
remotas."
Cultura
megalítica
Los recintos cuadrangulares de menhires hallados por los investigadores
no deben confundirse con los "corrales" de pircas
mencionados en la literatura arqueológica; obviamente,
su función es diferente, pues no servirían para
encerrar animales, ni como reparo para toldos. Parecen ser
obra de una cultura desarrollada, y no clasificada aún.
"Me sorprendió la envergadura de las construcciones,
no estaba preparado para encontrar algo así."
-manifiesta Charalambous- "Aunque sí sospechaba
la presencia de una alta cultura en el sur argentino, a raíz
del descubrimiento de dos tótem idénticos de
factura muy refinada, uno en Río Negro y otro a orillas
del Río de la Plata, que parecen ser antiguos calendarios
basados en los eclipses. Una hipótesis audaz hasta
hace poco, que ahora encuentra apoyo suficiente en estos monumentos
antiguos, de edad indeterminada."
"Los menhires de Sierra de la Ventana y Pillahuincó,
además de rodear ocasionalmente túmulos funerarios
y amojonar los campos, pueden haber tenido una función
astronómica, como señaladores del lugar de salida
y puesta de los astros en ciertas épocas del año.
"Estos monumentos provienen de un período desconocido
de nuestro pasado. Aunque debemos esperar la datación
de las sepulturas asociadas con ellos, no puede descartarse
-concluye- que sean obra de una cultura muy antigua y ya desaparecida
en tiempos de la conquista española."
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